# 251. LIBRO DE POEMAS / POEMA DEL CANTE JONDO / ROMANCERO GITANO / POETA EN NUEVA YORK / ODAS / LLANTO POR SANCHEZ MEJIAS / BODAS DE SANGRE / YERMA

# 251. LIBRO DE POEMAS / POEMA DEL CANTE JONDO / ROMANCERO GITANO / POETA EN NUEVA YORK / ODAS / LLANTO POR SANCHEZ MEJIAS / BODAS DE SANGRE / YERMA

Editorial: LIBRERIA DE PORRUA HERMANOS Y CIA SA DE CV
ISBN: 9789700772790
$ 90.00

La obra de Federico García Lorca recibió la admiración, la sorpresa y la adopción inmediata entre las revelaciones de nuestro tiempo. García Lorca imprimió a su teatro, aparte de la poesía O con ella, el concurso de todas las artes que conocía y practicaba: música, canto, danza, pantomima; y decorados y vestuarios fantásticos. A este autor le fue reservado catalizar todas las dudas, esperanzas y anhelos de su generación, y darles respuesta con una obra que recogía, remozaba, lavaba, sacudía, el lenguaje poético: le daba de boca a boca la respiración que empezaba a faltarle; y al re-descubrir el teatro poético, propiciaba el regreso triunfal de la "monarquía cómica" con la renovación más audaz intentada para la escena contemporánea en castellano. El paso de la poesía narrativa a la escena fue en García Lorca tan normal y maduro como el que conduce la flor al fruto.

La obra de Federico García Lorca recibió la admiración, la sorpresa y la adopción inmediata entre las revelaciones de nuestro tiempo. García Lorca imprimió a su teatro, aparte de la poesía O con ella, el concurso de todas las artes que conocía y practicaba: música, canto, danza, pantomima; y decorados y vestuarios fantásticos. A este autor le fue reservado catalizar todas las dudas, esperanzas y anhelos de su generación, y darles respuesta con una obra que recogía, remozaba, lavaba, sacudía, el lenguaje poético: le daba de boca a boca la respiración que empezaba a faltarle; y al re-descubrir el teatro poético, propiciaba el regreso triunfal de la "monarquía cómica" con la renovación más audaz intentada para la escena contemporánea en castellano. El paso de la poesía narrativa a la escena fue en García Lorca tan normal y maduro como el que conduce la flor al fruto.