# 43. POESIA TRADICIONAL DE LOS JUDIOS ESPAÑOLES

# 43. POESIA TRADICIONAL DE LOS JUDIOS ESPAÑOLES

Editorial: LIBRERIA DE PORRUA HERMANOS Y CIA SA DE CV
ISBN: 9789700700427
$ 60.00

Al cabo de los siglos, estos versos de la tragicomedia vicentina son recogidos cambiados e idénticos por las callejuelas de Tetuán, de Larache o de Alcázar. Y al cabo de los siglos sabemos como el poeta lusitano "que contra la muerte y amor nadie no tiene valía". Para apreciar debidamente el valor de la tradición sefardí hay que tener en cuenta la situación de los judíos españoles a partir de la expulsión. Poco importa el mantenimiento de relaciones entre las colonias extrapeninsulares y la patria mas o menos remota; estas relaciones de Marruecos y Oriente con España tendrían un carácter bastante próximo al que los siglos antes ofrecía el intercambio de mozárabes y cristianos del Norte peninsular. La tradición hispánica en uno y otro caso, quedaba congelada en el medio hostil o indiferente que le tocó vivir. En efecto en la Edad de Oro abundan las referencias españolas hacia los sefardíes de Oriente, tanto en nuestra literatura como en la francesa (Pierre Belon, Nicolás, aducidos por Benardete). En función de estas relaciones hay que pensar que Oriente u Holanda eran eslabones terminales de una cadena que se deslizaba por toda la superficie de Europa. En el peor de los casos, si faltaban relaciones directas, comunidades intermedias venían a establecer el nexo. Lope de Vega cuenta en La desdicha por la honra que cierta sultana, española cautiva, gustaba oír comedias de su patria "y ellos (los cautivos) deseosos de su favor y amparo las estudiaban, comprándolas en Venecia a algunos mercaderes judíos"… Los cautivos serían el camino uno de los caminos por el que los judíos de Levante conocían la literatura española coetánea.

Al cabo de los siglos, estos versos de la tragicomedia vicentina son recogidos cambiados e idénticos por las callejuelas de Tetuán, de Larache o de Alcázar. Y al cabo de los siglos sabemos como el poeta lusitano "que contra la muerte y amor nadie no tiene valía". Para apreciar debidamente el valor de la tradición sefardí hay que tener en cuenta la situación de los judíos españoles a partir de la expulsión. Poco importa el mantenimiento de relaciones entre las colonias extrapeninsulares y la patria mas o menos remota; estas relaciones de Marruecos y Oriente con España tendrían un carácter bastante próximo al que los siglos antes ofrecía el intercambio de mozárabes y cristianos del Norte peninsular. La tradición hispánica en uno y otro caso, quedaba congelada en el medio hostil o indiferente que le tocó vivir. En efecto en la Edad de Oro abundan las referencias españolas hacia los sefardíes de Oriente, tanto en nuestra literatura como en la francesa (Pierre Belon, Nicolás, aducidos por Benardete). En función de estas relaciones hay que pensar que Oriente u Holanda eran eslabones terminales de una cadena que se deslizaba por toda la superficie de Europa. En el peor de los casos, si faltaban relaciones directas, comunidades intermedias venían a establecer el nexo. Lope de Vega cuenta en La desdicha por la honra que cierta sultana, española cautiva, gustaba oír comedias de su patria "y ellos (los cautivos) deseosos de su favor y amparo las estudiaban, comprándolas en Venecia a algunos mercaderes judíos"… Los cautivos serían el camino uno de los caminos por el que los judíos de Levante conocían la literatura española coetánea.